lunes, 17 de diciembre de 2007

Jinetes Blancos.





El sol todavía no sale, ni esta por hacerlo tampoco. Sigo sentado bien despierto en el sillón al lado de la cama. Afuera hay mucho silencio; creo que esto ayuda a que uno se vuelva mas para adentro, al contrario de mas hacia afuera en caso de mucho ruido. Los ojos siguen cerrados y las imagenes siguen pasando. Así, hasta presentarse un camello inmenso, cuya cabeza se distingue a unos cuarenta metros de altura. Sentado en frente mio aunque esta de costado, muy quieto. Pelo largo en marrón oscuro y negro en sus dos jorobas. No veo sus ojos, pero da la impresión de tener la vista fija en un punto. Me trepo, sujetandome del marrón y después del negro hasta llegar a la cima de la primer joroba. Me acuesto un poco. Me siento, e inmediatamente percibo una presencia atrás mio que me hace dar vuelta. Efectivamente: me encuentro otro personaje. Es el jinete que además es otro personaje gigante. A mi me sobra tanto lugar donde estoy, y el esta sentado en la otra joroba como yo lo estaría en la de un camello normal. Como un muro, un largo vestido azul eléctrico cubre todo su cuerpo llagando a los pies. Arriba, entre una gran barba y un turbante blanco algo cubre su cara, algo como una nube algo transparente pero que distorsiona mucho la imagen real de fondo, dejandome una muy deforme. No estoy muy a la vista, pero se que sabe que estoy en frente suyo, parece no importarle. Mis ojos de desplazan en sentido contrario de su cara, o lo que sea hasta terminar en el suelo. Sin que me diera cuenta, el camello ya se puso de pie, una altura por la que no me gustaría caer. Sin darme cuenta, además, nubes de arena flotante(nada que ver con tormentas de arena) cubren la superficie formando una densa capa que llega a sus rodillas. Miro a mi costado. . .

Abro los ojos, miro a mi costado el despertador que no uso como tal. Es tiempo de empezar los tramites. No tengo que pensar en absoluto, estoy automatizado. Al pararme y vestirme empieza el proceso. Cruzo a la casa de la familia M-enciendo luces que no me gustan-preparo y ordeno algunas "cosas"-tomo un te y alguna que otra pendejada-salgo-enciendo el motor del auto, la otra maquina, juntos somos una-espero que se suban(aveces sigo y sigo esperando)-suben, nos vamos- idas, vueltas...-vuelvo a mi cueva!
Me cambio de ropas e ipso facto salgo a correr por el campo. Voy tranquilo, a paso no muy rápido. Las vistas pueden ser muy amplias, pero todavía hay niebla que no las deje ser. Sigo corriendo y transpirando. Además de la niebla el otro personaje matinal es el fresco rocio con el que me mojo la cara en algunas pausas mientras camino. Termino, unos cinco km según los carteles. Llego otra vez a mi cueva y a la ducha, mucho mas por la sensacion de agua y vapor que por higiene.

Ahora viene la segunda etapa de trabajo con el sueño. Creo que a la mañana, justo después de despertarse, es cuando las imagenes están mas frescas y uno puede recordarlas mejor. Ahora-tiempo después- vuelvo a cerrar los ojos y las imagenes vuelven a repetirse, y hasta con mas detalles. Aun así hay puntos donde la memoria(actuando, y no como refugio) no llega, y se usa lo que llamo: imaginacion no propuesta o desprendida de uno. Las distingo como dos funciones distintas, pero no puedo distingirlas puntualmente actuando en cada imagen. Pero no importa. Tampoco importa ya tanto que sea parte o no del sueño, solo importa llegar a un todo definido.

. . .y al mirar a mi costado se muestran una legión de camellos gigantes, con sus respectivos jinetes, y también mirando al punto fijo. Lo mismo al otro costado, y a los demás. Incontables, cubriendo campos con superficie de nubes de arena, mucho mas amplios que por los que corro cuando no hay niebla. Separados entre si, todos los jinetes con sus respectivos trajes largos, todos azules, aunque todos de distinto tipo de azul, toda la gama, desde el casi negro, o marino hasta el que se confunde con celeste. Todos con sus respectivos turbantes blancos y barbas y sus respectivas nubes cubriendo sus caras. Miro arriba y me distraigo mirando un cielo color crema que en lugar de nubes esta poblado por delgadas lineas negras que se tuercen y desplazan lentamente, uniéndose y separándose entre si. Sigo distrayéndome hasta que otra presencia a un lado llama mucho mi atención. Son dos, y luego cuatro jinetes muy en la lejanía, y muy separados entre si. Estos llevan unos vestidos blancos muy brillantes, están muy lejos pero el brillo se percibe igual, tanto como la falta de nubes cubriendo sus caras. Podría distinguirlas muy bien, pero ahora es la distancia la que no me deja hacerlo. Movimiento. Comienza como una marcha colectiva de todos los camellos a mediana velocidad hacia el punto donde miraban. Trato de no perder de vista a los jinetes blancos, pero se mezclan y pierden entre los azules, mas aun entre los azules claros. Me inquieto la velocidad aumenta, y me sostengo mas fuerte del suelo negro para no caer. Sigue aumentando hasta que corren muy rápido, y mas. Ya no se distinguen las patas, y las nubes de arena parece como si se moviesen en contra nuestro, como una tormenta. Mas rápido. Me agarro mas fuerte y el viento da violentamente en mi cara. Quiero ver el punto en frente, pero ya me cuesta abrir los ojos.

Vuelvo a abrir los ojos, me distrae un aire muy frió que entra por la ventana. Es un buen momento para volver a vestirme, y llevar a cabo otras actividades, hasta que vuelvan a llamarme para volver a buscarlos, y vuelva a volver a mi cueva.

Si la memoria es un refugio adonde los recuerdos corren a esconderse de un monstruo de nombre Olvido que los persigue para devorarlos, espero que se salven los jinetes blancos.


De Alberto Olmerti , en algun lugar de la tierra.

5 comentarios:

Stella dijo...

La pucha! Qué post tan raro te mandaste!
Me imagino la niebla y los jinetes como si los estuviera viendo!
Que cosa extraña que son los sueños a veces, no?

Besitoo

Estrella dijo...

fernan, ¿lo escribiste apenas levantado? Se nota cierta urgencia, como si no quisieras que el sueño se te escapara.
¿Alguna interpretación? ¿El turbante, la joroba, el color marrón? Un psicólogo ya.
Saludos!!

CLAUDE dijo...

Matteo Ricci formuló una técnica para edificar la memoria y guardar los recuerdos ordenadamente, al menos los recuerdos o la información que uno quiere conservar.
La idea es imaginar un cuarto y poner cosas en el, y luego, para recordar, hacer siempre el mismo recorrido según uno haya ordenado los datos, porque los cuartos empiezan a multiplicarse cuando uno le agarra la mano al asunto y sabe crear espacio en la memoria.

Fernan dijo...

Stella, bien friki salio el post! Por suerte un rato al dia uno se va de vacaciones a lugares increibles.

Estre, el texto lo escribio mi queridisimo amigo Alberto. Freud se haria un festin...

Claude, habia escuchado algo por el estilo pero lamentablemente (e ironicamente) siempre me olvido de usar el metodo. El sr Ricci aparentemente es un groso.

Gracias por sus comentarios muchachos.

Victor dijo...

¿que tomamos hoy de desayuno, vieja?

...una jarra loca? ja, ja ... que buen post!

Que tiene que ver Lionel Richie a todo esto? All Night Long?